domingo, 2 de junio de 2013

YMELIE VALADE

De nuevo la anorexia ensombrece el mundo de la moda. Esta vez la polémica gira en torno a la extrema delgadez de la modelo francesa de 27 años Aymeline Valade, que ha sido la elegida para lanzar en el mundo la colaboración de la firma H&M. Las voces más altas se han escuchado en Reino Unido. Allí han arremetido contra la marca italiana por presentar la imagen de una joven “con aspecto decrépito” que promueve la anorexia promocionando este tipo de modelo estéticos.
A los pocos kilos de la modelo se une el maquillaje elegido para la campaña, que acentúa la palidez de su rostro, en especial la sombra de sus ojos que marca en extremo las ojeras. La polémica ha alcanzado tal tono que H&M se ha visto obligada a hablar del asunto. En un comunicado, ha negado tajantemente las acusaciones. “Valoramos las opiniones de nuestros clientes y escuchamos sus opiniones sobre la manera en que llevamos nuestro negocio. Sin embargo, nos parece deplorable que se interprete que la imágenes de la campaña sin poco éticas y se diga que nuestras modelos están por debajo del peso estipulado”.
Además, la firma sueca añade: “H&M tiene una política publicitaria en la que nos distanciamos fuertemente del abuso de drogas y alcohol ni tampoco trabajamos con modelos que no lleguen al peso mínimo”. Y continúa: "Una vez más, lamentamos que las imágenes hayan sido percibidas como poco éticas y vamos a tomar en cuenta estos comentarios para las futuras campañas".

Adolescentes y anorexia

Estoy en clase de lengua explicando el texto argumentativo a chicos de 2º de ESO. Surge el tema de la moda y de la anorexia. De repente, dos alumnas empiezan a llorar desconsoladamente. Les pregunto y una de ellas me confiesa que ha sido ingresada varias veces y que está volviendo a caer. Intento convencerla de que su peso es correcto pero insiste en que se ve gorda. Su testimonio me estremece y me indigna. Se abre un debate y veo cómo seis chicas de la clase están sufriendo por un sobrepeso inexistente. Solo una de ellas tiene un ligero sobrepeso. Se sienten infelices, dicen que no pueden tener “chicha” y que han de caber en las tallas comerciales. Al acabar la clase cuatro de ellas se van al lavabo a llorar. Yo me pregunto qué derecho tenemos a robarles su felicidad y a veces su salud con modas absurdas e imposibles. Hago un llamamiento a los publicistas, diseñadores y centros comerciales a que piensen en estas niñas a la hora de hacer campañas publicitarias y tallajes. A lo mejor un día les toca a ellos tener a alguien que quieren en esta situación. A mí se me parte el alma porque son mis alumnas y las quiero.— Irene León Llorente.